Iban pasando los días y Ram dejó de ser una “amenaza extraterrestre” para convertirse en el chico más popular de la escuela.
A María, acabó por irritarle. Ahora se acercaban a Ram única y exclusivamente por su enorme talento futbolístico, nadie se preocupaba en conocer cómo era él por dentro, y lo peor es que a Ram no le importaba, estaba feliz de haber dejado de ser el chico raro…
María y Senna ya no aguantaban más, se sentían frustrados, se sentían vacíos… su Ram estaba cambiando para mal y ellos no lo iban a consentir.
Un día por el pasillo, intentaron hacerle entrar en razón.
-María, no es para tanto, soy popular, sólo eso.
-Ram, abre los ojos, sólo se juntan contigo por tu fama, ¡es que no te das cuenta!-dijo María.
-Mira Ram, ya no vienes con nosotros y cada vez te juntas más con Deni…-dejó caer Senna.
-Senna, ¡Deni es genial!-exclamó Ram.
-¿En serio?-dijo sorprendido, Senna.-Claro…como te acepta tal y como eres…-exclamó sarcásticamente.
Por una fracción de segundo Ram pareció apenado, pero solo duró eso, una fracción de segundo.
-Ya sé lo que está pasando. Tenéis celos ¿verdad?, la envidia os carcome por dentro-rió amargamente. Desapareced de mi vista, me voy con mis VERDADEROS amigos.-sentenció.
Ram se dio la vuelta para juntarse con Deni y su pandilla que le estaban esperando riendo a carcajadas.
Mientras se alejaban, Senna, confuso y abrumado, le gritó con lágrimas en los ojos:
-Un día me preguntaste qué era ser “amigo” y yo no supe cómo responderte. Ahora sí. Ser amigo es apoyarse el uno al otro, estar para lo bueno y para lo malo, y ahora sé que tú ya no eres mi amigo, me has fallado.
-¡Calla llorica!-le gritó Deni.
-Nosotros te acogimos cuando nadie lo hizo-continuó Senna,- aunque tuvieses tres ojos y vinieses de otro planeta.
-Es cierto-puntualizó María, callada hasta el momento.-¿Qué sentirán tus padres cuando descubran que ahora si eres un verdadero “monstruo”?-dijo con rabia.
Pasaron semanas desde esa conversación y Ram comenzó a darle vueltas al asunto, estaba harto de ese planeta, quería volver a su hogar, sin trajes que llevar para poder sobrevivir.
Ram contó a Deni sus preocupaciones, tenía miedo a volver a caer en la discriminación de sus primeros días en la Tierra…
-Tres ojillos, “tranqui”, tengo la solución a tu problema-dijo Deni. Quítate ese traje tan estúpido que llevas, y conviértete, por fin, en uno de los nuestros, es simple.
-¡Moriré si lo hago!-dijo Ram desconcertado.
-¿De verdad lo crees?, sólo es una trola que te han contado tus padres, vamos, quítatelo ya…
Ram pensó en su madre, en la difícil decisión de mudarse a otro planeta. Recordó sus cabellos pelirrojos ondeando con la brisa centaurista.
Su planeta… ¡Cuánto lo echaba de menos!
-No-dijo rotundamente Ram, que por fin había comprendido.
-¿QUÉ?-dijo furioso Deni.- ¡HE DICHO QUE TE LO QUITES!
De repente en un segundo, se vio atrapado en los brazos de Deni, que intentaba desnudarle.
Fue entonces cuando aparecieron Senna y María.
-Quita tus sucias manos de nuestro amigo.-dijeron a coro.
Pero Ram ya había respirado oxigeno.
Habían pasado cuatro meses desde el incidente y tras ser sanado en Alfa Centauri, su planeta, Ram regresó a la Tierra, donde sus verdaderos amigos le estaban esperando con los brazos abiertos. María y Senna le habían perdonado y ahora el grupo de amigos era la envidia de todo el colegio.
Respecto a Deni… recibió su merecido.
Se convirtió en el “pionero” en los intercambios con Alfa Centauri…
¡Qué ironías tiene la vida!-rió Ram cuando se enteró.